Texcoco, Historia y Geografía de sus comunidades
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Historia y Geografía de Texcoco desde la llegada de los primeros pobladores hasta la época contemporánea (Precolombino, Virreynato, Independencia y la Revolución Mexicana).

Con la descripción de todas sus comunidades, barrios, colonias y pueblos con datos geográficos, económicos e históricos. Destacan líneas de investigación y datos inéditos sobre su historia.

COORDINADORA GENERAL DE LA OBRA: MARTHA ALICIA PÉREZ DE CHALITA

AUTOR:  MC. CUITLÁHUAC VICTOR HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ


WEB DESIGN: INGENIERA TECUIXPO HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ

CONTENIDO:

Preámbulo

Introducción
CAPITULO I: El municipio de Texcoco
1.1 Semblanza histórica
1.2 Tecaztlipoca
1.3 La conquista de Tenochititlán
1.4 La conquista espiritual
1.5 El virreinato
1.6 La independencia
1.7 La Revolución Mexicana
 
 
VIDEO FILMACIONES LULU MONROY


La grandeza de un pueblo la define su legado cultural.
A través de su historia ha pasado de generación en generación, integrado por todos sus elementos religiosos, sociales, intelectuales, espirituales y cívicos que entre otros, crean el arraigo a las características culturales que identifican a cualquier nación.
 
Todos aquellos que vivimos el presente somos el resultado de siglos de vida, de un pueblo forjado a través de lucha, de esfuerzo y de acciones realizadas en busca de un nacionalismo del cual nos llenemos de orgullo.
 
Con este trabajo se busca resaltar el legado cultural de todos y cada uno de los pueblos que componen el Municipio de Texcoco;  y a través de una reseña, promover un bosquejo general de las condiciones geográficas, sociales, políticas, económicas y culturales, a fin de destacar sus cualidades y características particulares, en ese espíritu de inquietud histórica que nos ha llevado a dar a conocer dentro y fuera del municipio y a propios y extraños nuestras raíces culturales.
 
Tómese este trabajo como una muestra del patrimonio cultural con que cuenta nuestro municipio; y que la difusión del mismo sirva para conocer su pasado, entender su presente y perfilar un porvenir.
 
 Dr. Higinio Martínez Miranda
 
Hablar del municipio es hablar de la historia de México, sin embargo, el municipio está conformado a su vez por localidades, barrios o colonias.   En el caso de Texcoco, es de interés particular que se conozca  su historia y la del más de medio centenar de localidades que lo integran.  
Es por ello y también con el propósito de comprender su configuración político-geográfica, que se procedió en un inicio con la zonificación que el Ayuntamiento incluyó en el Bando de Policía y Gobierno del Municipio de Texcoco 2006.  Con base en él, este documento se dividió en lo que viene a ser la cabecera municipal, la zona de la ribera lacustre y la zona de la montaña, de acuerdo con la disposición de los recursos naturales y de las características del proceso de urbanización que se ha impuesto al territorio municipal; con los datos oficiales, diversas fuentes y archivos que se consultaron para la integración en cada una de estas localidades.  
Esto permite adentrar al alumno de educación básica o cualquier persona interesada, en el contexto histórico y social de su respectiva localidad, o bien por inquietud cultural adentrarse en una información básica que abarca desde aquellos aspectos que dieron lugar al surgimiento y creación de una de las ciudades prehispánicas más importantes.   
Históricamente este trabajo se dividió en dos grupos de análisis,  la tríada histórica de México: Culturas Prehispánicas y Virreinato Mexicano incluyendo la Independencia;  y por último la Revolución y un panorama en imágenes de la cabecera con elementos estéticos,  precisando que por razones de espacio no se vieron con la profundidad  propuesta  inicialmente,  dejando  abiertas aquellas  líneas  que  conduzcan  a  la  investigación  de todos los elementos que integran la Herencia Cultural de Texcoco.  
Posteriormente, se presentan las 56 localidades que establece el Bando; por medio del levantamiento etnográfico de cada una de éstas,  triangulándose con las fuentes históricas encontradas, lo que derivó en sus antecedentes históricos y singularidades;  para su mayor comprensión cada comunidad se dividió en dos apartados; el primero de cultura y el segundo con sus aspectos geográficos, económicos, físicos y sociales. 
 

Fray Pedro de Gante 326, Texcoco.
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CAPÍTULO 1 EL MUNICIPIO DE TEXCOCO  
Se inicia en este primer apartado con la denominación, toponimia y jeroglífico de Texcoco a fin de entender el origen, significado y el glifo que caracterizan al municipio conforme a lo establecido en su norma jurídica.   
De la presencia humana surge un complejo de relaciones culturales (económicas, políticas, sociales, etc.) que le dan expresión e identidad a la región; por tanto, se destacan sus características presentando una semblanza histórica, auxiliada de cronogramas y líneas del tiempo.  La geografía asume que la presencia del ser humano en los espacios naturales genera transformaciones;  por esta razón, finalmente se incluyeron los aspectos geográficos físicos, políticos y sociales actuales del municipio.   

DENOMINACIÓN, TOPONÍMICA Y JEROGLÍFICOS DE TEXCOCO  
Establecido por su norma constitucional1 la designación actual es Texcoco y como cabecera municipal la Ciudad de Texcoco de Mora, sede del Poder Público Municipal.  En la escritura interpretativa usada por los antiguos pobladores mesoamericanos a base de conceptos  representados  por  símbolos  o figuras,  a Texcoco se le ha dado a conocer, en la mayoría de los casos, con el símbolo2 del Acolhuacan; un brazo con el signo del agua junto a un risco donde florecen dos plantas (sic) y que significan  Lugar de riscos y peñascos (Fig. 1). 


Figura 1 – Jeroglífico oficial de Texcoco  

1 Bando de Policía y Gobierno del Municipio de Texcoco 2006, H. Ayuntamiento  Constitucional de Texcoco, 2006,  pág. 2. 2 Ídem.  6               

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Sin embargo, conviene aclarar que hay varias representaciones o glifos de Texcoco; por ejemplo, Juan Pomar Bautista3 y Don Fernando de Alba Ixtlilxóchitl4 reconocidos historiadores que incluyen en sus obras diversas toponimias del Texcoco precolombino, como puede ser el caso en el primer autor los términos de: Teztcuco, Tetzcotl, Tetzcoco; y el segundo Tezcuco, Tezicoco y Tetzicoco, siendo el predominante Tetzcoco, de acuerdo al cruce con otras fuentes históricas y los investigadores contemporáneos.    Lo mismo ocurre con el glifo temático en diversas representaciones5 incluidos  en  los  códices coloniales (Fig. 2). 

Figura 2 - Jeroglíficos de Texcoco en otros códices coloniales
 
 

3 Descendiente de la madre del Tlatoani Nezahualpilli, nace en Texcoco, en el siglo XVI hijo de español de dicho nombre, redactó una relación acerca de Texcoco, a manera de alegato, que terminó en 1582. 4 Estudió en el Colegio de Santa Cruz Tlatelolco, historiador descendiente directo del Señorío de Texcoco, quien recopiló ampliamente la historia chichimeca aproximadamente a principios de 1600 en su obra: “Sumaria Relación de las Cosas de la Nueva España”. 5 Códice Osuna, Códice Mendocino, Códice Xólotl (2), Códice en Cruz, Códice Omapatlotzin, Códice Azcatitlán. 
 
Por otra parte, varios investigadores afirman que en el centro de México existe una grave carencia de materiales de infalible origen anterior a la conquista, uno de ellos, el historiador de  arte  Donald Robertson6,   quien  dice  que  eso no representa  su inexistencia,   sino que refleja la efectividad con que se destruyeron, además de comprobar que durante la colonia y el virreinato los tlacuilos7 texcocanos tuvieron una gran influencia europea.  
En lo que respecta al empleo en los códices del siglo XVI de la escritura castellana, la investigadora en Paleografía, Eulalia Guzmán, explica lo problemático de interpretar las cartas de relación de Cortés, como sucede específicamente con el nombre Tezcuco ya que estaba alterado como Tesaico y Tehuacan.  Finalmente en cuanto al idioma del náhuatl en la misma Cuenca de México, al sur en Milpa Alta se usaba la “O” mexica y no la “U” tezcocana según Carmen Aguilera8;  y Muñoz9 refiere que,  “aunque es tenida la lengua mexicana por materna y la tezcucana por más cortesana y pulida;  salida de éstas,  todas las demás lenguas son tenidas por groseras y toscas”.    
 

6 Donald Robertson, Mexican Manuscript Painting of the Early Colonial Period.   The Metropolitan Schools, New Haven, Yale University Press, 1959. 7 Tlacuilo, experto en la elaboración de códices pictográficos, que posteriormente a la conquista recibieron la educación y supervisión europea; con este nuevo aprendizaje, a estos códices  se le aplicaron textos castellanos para su comprensión.  

 


Juárez Sur 349 (frente a VIPS), Texcoco de Mora,
México. CP 5634
Lunes a sábado de 8:30 a.m. a 8:00 p.m.
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Pasteles, tartaletas, pasteles de queso,
de hojaldra, gelatinas.

 
 

 
El municipio de Texcoco, pertenece al Estado de México y forma parte de Mesoamérica; espacio geográfico que arranca a la altura de Zacatecas, al norte del Continente  Americano en una formación imaginaria de “U” hasta cerrar en Honduras hacia el sur.   Esa enorme área fue asiento de importantes culturas del cono norte.   En otro aspecto, en el extremo sur del altiplano central de Mesoamérica se localiza la Cuenca10 de México,  cubierta todavía en el período clásico por cinco lagos: Xaltocan, Zumpango, Texcoco, Xochimilco y Chalco, que ocupaban en conjunto más de 1000 Km2;  en la actualidad son el Distrito Federal y gran parte del Estado de México (Fig. 3) y solo sobrevive parte del Lago de Texcoco y de Xochimilco.  

Figura 3 - Cuenca de México en la época precolombina,  hoy Distrito Federal y Estado de México   
 

8 Aguilera Carmen. Topónimos de los 12 pueblos de Milpa Alta, en Revista Expresión Antropológica. Nueva época 4,  2002,  pág. 59. 9 Muñoz Camargo Diego. Historia de Tlaxcala. Innovación S. A., Ed. 1892, reedición 1978, pág. 75 10 Es obligada la nota aclaratoria de que la Ciudad de México se asienta en una cuenca y no en un valle; su formación no se debe a la acción mecánica de un río, sino a los monumentos volcánicos tectónicos que tuvieron lugar en los últimos 50 millones de años.  Connolly, Priscilla.  El Contratista de Don Porfirio. UAM FCE-Méx. 1997, pág. 195. 

En ese horizonte geofísico, hace aproximadamente  11, 000 años a.C., llegaron a las riberas de ese mar interior los primeros grupos nómadas que poblaron la Cuenca de México, ya que se han encontrado sitios paleontológicos que indican su presencia en los pueblos de  Tocuila, Santa Isabel Iztapan, Atenco y Tepexpan (Fig. 4). 


Figura 4 - Sitios paleontológicos alrededor de Texcoco, animales prehistóricos y cultura humana,  Acolman, Tepexpan (museo), Iztapan, Atenco, y Tocuila (museo).   

Retomando el horizonte cultural, debe señalarse que después de los grupos nómadas, hacia el año 2 000 a. C. (período Preclásico), en Mesoamérica se forjaron varias civilizaciones como los Mayas, Mixteco-Zapotecas, Huastecos, Tarascos, Totonacas, Toltecas, Olmecas, Chichimecas y Teotihuacanos entre otros,  que se desarrollaron como grandes civilizaciones hasta la época de la conquista.   El desarrollo de estas culturas se divide en tres períodos históricos:  Preclásico, Clásico y Posclásico (Fig. 5).      

            
Figura 5 - Períodos históricos: preclásico, clásico y posclásico  

Texcoco fue habitado inicialmente por grupos Otomíes, posteriormente llegarían los Chichimecas al mando de Xólotl El Grande estableciéndose en Tenayucan y ocupando posteriormente el lugar denominado Tzinacanoztoc en las cercanías del actual pueblo de San Juan Tezontla, continuando con las provincias en la ribera del gran lago, formando finalmente el Acolhuacan .     

Después con Nopaltzin, caracterizado por su empeño ecológico, se trasladan a Huexotla y finalmente a Texcoco, convirtiéndose en la capital de esta provincia alrededor del año 1200.   A continuación se presenta el esquema de los Señoríos de Texcoco (Fig. 6). 


Figura 6 - Señoríos  o reinadosRescate turístico de la región texcocana – 1987-1988  Texcocanos  Fuente: Araiza Jiménez, Pablo I.  Tésis de Licenciatura en Turismo;   

De acuerdo con la información existente, en el período clásico y posclásico los antiguos habitantes de Mesoamérica eran insignes ingenieros y arquitectos como lo demuestran no solo la magnificencia de templos y plazas, sino también la asombrosa utilización de los espacios y de los volúmenes; además eran incomparables matemáticos y asombrosos astrónomos.  
Ha llegado hasta nosotros en multitud de objetos cuyos valores plásticos trasmiten con nitidez,  el testimonio de ser magníficos artífices y dominadores de técnicas que a la fecha no pueden aún explicarse cabalmente.  Contaron con una organización social bien jerarquizada, sustentada en sólidos principios morales de acuerdo con los cuales la vida en común se desenvolvía ordenada y segura.  
Hablaban lenguas copiosas con que se podían expresar conceptos de máxima abstracción y se  admite que los antiguos habitantes de Mesoamérica eran hombres sabios, capaces intelectual y moralmente, conocedores de sí mismos y del mundo que los acogía.  
Ya para el siglo XV la región de Mesoamérica estaba poblada por numerosas unidades sociopolíticas asentadas con diversas formas de control y obligaciones tributarias ya que con la ayuda de la arqueología se han censado 400 pueblos, señoríos y ciudades que se encontraban de una forma o de otra bajo el dominio de los pobladores de la Cuenca de México.  
Se sabe que esa autoridad era disputada por los Tepanecas, Coatlinchantlacas, Mexicas y Culhuacanos; estos últimos formaban la provincia del Acolhuacan, Señorío de Nezahualcóyotl y cuya naciente capital era Tetzcoco.   Al morir Huehue Tezozómoc de Azcapotzalco en 1428 se dilatan las relaciones de las autoridades mencionadas  y son derrocados los Tepanecas, entonces los Tetzcocanos (Acolhuacan) se unieron con Tenochtitlan y  Tlatelolco (Mexicas) más los Tlacopanecas, configurando la confederación denominada la Triple Alianza (1430 d. C.).    

Fig. 7  Monumento a Nezahualcóyotl a la entrada de la ciudad de Texcoco 

Particularmente el mayor florecimiento del Acolhuacan ocurrió bajo el Señorío de Nezahualcóyotl caracterizado por una gran labor de desarrollo urbano; legisló e instituyó los consejos de gobierno, justicia, hacienda, guerra, música y ciencia.  
En cuanto a la educación estableció los archivos pintados, las escuelas y consejos superiores, las academias de sabios y poetas, las colecciones de flora y fauna y el cuidado de la lengua.  Fue guerrero, constructor, sabio en las cosas divinas y poeta.   Representó una tradición moral y espiritual; la herencia tolteca de Quetzalcóatl que intentó oponerse a la concepción místico-guerrera de los aztecas. Según las crónicas,  en ese tiempo la provincia del Acolhuacan contaba con unas doscientas mil casas divididas en treinta calpullis11. Culturalmente fue el centro espiritual de toda la región nahua del Altiplano.            
 

11 “Casa grande o caserío”, institución social de máxima importancia en el México antiguo.  Se caracteriza primordialmente por sus vínculos de parentesco y por el territorio que ocupaban. Aquí viven un grupo de familias descendientes de un tronco común; cada calpulli tenía una divinidad protectora, un gobierno interno, así como una extensión de tierras, propiedad del grupo.  

A continuación se presenta la región nororiente del Lago de Texcoco y su ribera y en el extremo inferior derecho la ciudad de Tenochtitlan en esa época (Fig. 8).  


Figura 8 - El Lago de Texcoco, su ribera nororiente y la ciudad de Tenochtitlan    


1.2 TEZCATLIPOCA Y EHÉCATL  
Por los recientes descubrimientos arqueológicos en Texcoco, es preciso señalar la jerarquía y preeminencia de Tetzcatlipoca y Ehécatl como dioses principales en esta región del Acolhuacan. Tetzcatlipoca  deidad de Texcoco se le conoce como Espejo Humeante; el Dios Negro del Norte,  de la noche,   del frío,  del cielo nocturno;   el facilitaba o inhibía la riqueza; y también era el protector de los esclavos.   Se festejaba el día 1 miquiztli, como lo refiere el Códice Fejervary Mayer ( Fig. 9 y 10 ). 
 

Figura 9 –  Dios Tetzcatlipoca.            Figura 10 -  Vasija de barro labrada con la figura del Dios Tetzcatlipoca.  

En la esquina de las calles de Arteaga y Juárez en el centro de Texcoco, recientemente se descubrió una estructura rectangular en dos niveles y dos ofrendas que nos remiten a una advocación dual;  una de ellas presenta varios elementos de Quetzalcóatl y en la otra ofrenda destaca la mitad de un espejo de obsidiana (Figs. 11 y 12) cuyo vínculo es con el Dios tutelar de Tetzcoco, Tetzcatlipoca.    


Figura 11 -  Mitad de espejo de obsidiana.                 Figura 12 – Luna de Tetzcatlipoca.  

Las ofrendas afirman que este templo estuvo dedicado a esta dualidad del pasado Tolteca en esta cuenca.   Finalmente, para confirmar la importancia de Tetzcatlipoca en Tetzcoco, Fernando de Alva Ixtlixóchitl explica  “… arribaron a Tezcuco y trajeron consigo muchos ídolos, ritos y ceremonias, entre los cuales fueron Tezcatlipoca, ídolo principal de Tezcuco Tlatlauhquitezcatlipoca…”.  

En cuanto a Ehécatl, se festejaba el día 4 como un día de encantamientos y sortilegios (Jacques Soustelle-1940);  se le consideraba también la representación del fin del sol y el viento.  Como testimonio existe una pirámide circular en Huexotla dedicada a este Dios (Fig. 13) y en la esquina de las calles Arteaga y Juárez en la cabecera de Texcoco, se descubrió un muro semicircular de aproximadamente un metro de altura que también forma parte de los restos del templo de Ehécatl-Quetzalcóatl; y junto a este muro varias figurillas de esta deidad.   Esta dualidad Ehécatl-Quetzalcóatl, era importante para el Acolhuacan.  Por otra parte, a Ehécatl (Fig. 14) se le conoce como el Dios del Viento o Serpiente de plumas verdes, que era la representación de Quetzalcóatl en su advocación de Dios del Viento; también era quien anunciaba las lluvias, ya que soplaba el viento limpiando el camino para las tlaloque (lluvias).  Junto con Tetzcatlipoca creó la tierra y el cielo, rescató los huesos de los humanos que estaban en el inframundo y con ellos formó la presente raza humana (Códice Borgia).  


Fig. 13  Pirámide Circular, Ehécatl– Huexotla, Texcoco                       Figura 14 –  Ehécatl, Códice Borgia 

LA CONQUISTA DE TENOCHTITLAN  
En el siglo XV, la Triple Alianza fue la última expresión social de un proceso histórico de cerca de cuatro mil años que parte del período preclásico12 hasta la conquista, sin embargo por su expansión y dominio se generaron diferentes tensiones sociales y una inestabilidad política en los pueblos gobernados.   De estas tensiones, los españoles se dieron cuenta al poco tiempo de llegar a las tierras mexicanas, se acercaron a la provincia sometida y dominada de Tlaxcala,  adhiriéndose sus habitantes a las pretensiones de conquistar la confederación de la Cuenca de México que tenía Hernán Cortés (Fig. 15).   


 Fig. 15 - Hernán Cortes (personaje lado izq.)          Fig. 16 -  Embajada que manda Cortés a los cuatro señores            Mural Palacio Nacional D. F.- Diego Rivera                        de Tlaxcala (Lienzo de Tlaxcala-Muñoz Camargo)  

En su tránsito a Tenochtitlan, Cortés,  con 400 españoles y 7,000 aliados tlaxcaltecas según Orozco, llegó a Texcoco quedándose maravillado de esta gran ciudad donde se hospedaría.   
El número de sus habitantes al llegar los españoles parece haber sido de unos ciento cuarenta mil habitantes y según Torquemada, diseminados en toda la Cuenca de Texcoco.   
 

12 Este periodo inicia con las primeras civilizaciones en Mesoamérica con la Venta en Tabasco, Tlatilco en el Estado de México y Cuicuilco en  el  D.F. , ver figura 5,  pág. 12. 

Entre los descendientes de Nezahualpilli que fuera Tlatoani de Tetzcoco había rivalidades; Cacamatzin era el actual Tlatoani, Coanacotzin el heredero, e Ixtlixóchitl sería aliado de Cortés. Una vez asentado Cortés en la gran Tenochtitlan, a fin de mostrar su fuerza, así como su pretensión de dominio, hizo prisionero a Moctezuma junto con los nobles como lo indica Eulalia Guzmán13, quedando la población a sus pies. Todos son asesinados  pero durante la huída de Cortés por la calle de Tlacopan (Tacuba) el 30 de junio de 1520 (Fig. 17), es descubierto y perseguido por las tropas comandadas por Cuitláhuac y Cuauhtémoc,  Cortés pierde hombres y gran parte del botín14 que había pedido el español a sus súbditos por el rescate de sus nobles.   


Fig. 17 - Huída de Cortés por la calle de Tlacopan   (Noche Triste-Lienzo de Tlaxcala-Muñoz Camargo)  

Tras ese golpe a su vanidad, Cortés se recuperó en Tlaxcala  y consecutivamente inició una serie de invasiones a las ciudades alrededor de la Cuenca de México por varios meses; finalmente con  la complacencia de Ixtlixóchitl, atacó y saqueó Texcoco.   
 

13 “Cortés acostumbró retener siempre rehenes tan valiosos, que gracias a ellos se mantuvieran inmóviles los pueblos; así lo hizo al salir de Compoallan y al estar en Tenochtitlan desde el primer día en que llegó a la ciudad y en el momento mismo en que estaba siendo aposentado en el Palacio de Axayáctl por Moctezuma Tlatoani de México, Cacamatzin Tlatoani de Tetzcoco, Totoquihuatzin Tlatoani de Tlacopan e Izcuauhtzin Gobernador de Tlaltelolco; allí mismo los aprendió y así quedaban prisioneros las cabezas de la gran confederación (de la Triple Alianza) del Valle (sic) …acompañados de fuertes rescates…Lo cierto es que los pueblos no se atrevían a rebelarse por miedo a que fueran muertos sus Tlatoanis…”,  Guzmán Eulalia, Cartas de Relación. Ed. XV, Méx. 1966, pág 15. 14 Una fuente importante es el hallazgo del tejo de oro, en el sexenio de José López Portillo (1976-1982).  


Una de las grandes pérdidas fue el incendio de sus archivos jeroglíficos.15    En esa batalla el recién nombrado Tlatoani de Texcoco Coanacotzin y sus habitantes,  huyeron en canoas hacia México Tenochtitlan.   


Una vez asentado Cortés en Texcoco, prosiguió su proyecto de conquistar Tenochtitlan; para ello ordenó traer de la Antigua (Veracruz) las naves que había desmantelado en esa población y como segunda orden, acarrear y probar todo en Tlaxcala y finalmente salir a Texcoco. En ese sentido, Texcoco se convirtió en el punto clave para la historia de México al haberse construido ahí un dique seco para armar lo que se llamó sus “bajeles de conquista”, que no son otra cosa que  la adaptación de sus naves a las condiciones de la escasa profundidad del Lago de Texcoco y lo irregular de su suelo;  entre otras cosas, mediante desaparecer la quilla de las naves y darle un fondo plano. Terminados los bergantines, el dique seco se abrió,  y ya en el espejo del Lago de Texcoco,  Fray Bartolomé Olmedo los bendijo, desplegaron velas y con salvas de cañón se dirigieron a Tenochtitlan
 

15 Después de la conquista el fraile Torquemada continuaría con la destrucción no sólo de los códices sino también de los templos y monumentos prehispánicos para que “los indios dejaran de ser idólatras”. 

Tras episodios ya conocidos en torno a la caída de la Gran Tenochtitlan, Texcoco volvió a dejar su nombre en la historia local y en ciertos aspectos en la nacional.   Se trata de que en sus orillas lacustres se levantó el primer edificio militar de América Continental, lo que se conoce como las Atarazanas.   Consistía en una construcción, mitad en tierra firme y mitad en el agua lacustre que al frente tenía tres puertos que daban entrada y salida a las embarcaciones.   En su interior había tres canales que daban acogida a las embarcaciones y en su exterior, en los extremos de la fachada,  se distribuían dos torres almenadas que según se ha dicho, una era para vigilar todo el lago y sus pueblos ribereños y la otra para detectar cualquier eventualidad sospechosa en lo que sería la capital de la Nueva España.   



Dado que en el transcurso de unos años, el temor de una insurrección fue desapareciendo, los navíos perdieron sus funciones militares y empezaron a pudrirse por falta de cuidado y de cafalateo, lo que en cierta forma sucedió también al edificio,  con una serie de averías que en poco tiempo lo hicieron desaparecer del horizonte Texcocano. 
 
LA CONQUISTA ESPIRITUAL  
En Europa la conquista era una de las formas de expansión y dominio de los reinados y feudos, pero para los siervos que eran la mayoría de la población y que estaba sometida a las órdenes del rey, eran escasas las formas de sobrevivir o progresar.  Una de las maneras más habituales era el caso de ser oficial del regimiento del rey o fraile de la Santa Sede, pero con la advertencia de caer en el numeroso soldado de tropa, o proletariado místico de la subsistencia espiritual viviendo de la limosna.  Así llegaron un gran número de los soldados españoles a conquistar el continente americano y así también llegaría un ejército de vicarios religiosos.   



Por supuesto  que las buenas intenciones en cuanto al Nuevo Continente eran plenas, ya que para la Corona Española y la Santa Sede Católica significó la oportunidad de propagar la verdadera fe compensando las pérdidas de las herejías que experimentó el Viejo Continente.  

Para el clero regular (16) donde estaban congregadas las órdenes religiosas, también era una oportunidad de organizarse piadosamente y no reproducir los antiguos y arraigados vicios que en Europa persistían.     Estas órdenes sentían que sus pensamientos  eran iluminados por la luz celestial de su Dios, ya que “el descubrimiento de las indias no fue casual sino misterioso, ordenado por la sabiduría y bondad divina para la conversión y salvación de los naturales de ellas, que Dios tenía para si acogidos”17.   Estas ideas trajeron consigo la convicción generalizada entre los religiosos de que en el nuevo mundo sería edificada una iglesia a imagen y semejanza de la Jerusalén celestial.   Las órdenes religiosas compartían el sentimiento mesiánico de ser ellos los elegidos para fundar una Nueva Iglesia sustentada, sin condiciones en la propuesta evangélica original.   



Los frailes franciscanos llegaron con todo un programa de evangelización al Nuevo Mundo, respondiendo afirmativamente a la solicitud que hizo Cortés a la Corona Española y la Santa  Sede  para “que vengan  a  esta parte muchas personas religiosas...y muy celosas de este fin de la conversión de estas gentes, (implorándole)  a su majestad que conceda poder y sean sus subdelegados en estas partes,  las dos principales de religiosos que a estas partes vinieran (Fig. 28), uno de la orden de San Francisco y otro de la orden de Santo Domingo,  los cuales tengan los más largos poderes que vuestra majestad pudiere” (18). De esta manera después de la conquista invasora siguió la conquista espiritual. 



Es así como arribarían tres franciscanos que eran sabios en Europa, el primero, Juan de Tecto Dekkers era guardián del convento en  Gante y confesor de Carlos V, erudito que enseñó teología por 14 años en la Universidad de París; era un fuerte candidato para la ejecución de los propósitos de la Santa Sede y la Corona Española, sin embargo en la incursión de las Hibueras, muere al poco tiempo asesinado por Cortés, por haber sido testigo del asesinato de Cuauhtémoc  y no de hambre “arrimado a un árbol”,  así lo afirma la maestra Eulalia Guzmán, en sus Cartas de Relación.  Por su avanzada edad, la misma suerte correría el fraile Juan de Aora, quedando solamente Pedro de Gante (Peter Van der Moere) para cumplir con la ardua misión; religioso que no recibió las órdenes sagradas (lego), pero pariente del emperador Carlos V y discípulo de Juan de Tecto en la Universidad de París; lugar donde transitaron los filósofos de la corriente del Iluminismo19 y la Utopía: Tomás de Kempis, Desiderio Erasmo y el Vicario Adriano VI; arribaron a la Ciudad de México arruinada por la conquista, por lo que se establecieron en Texcoco.  
Pedro de Gante fundó la primera escuela de carácter occidental en todo el Continente Americano, crea la “capilla abierta”; trabajó durante tres años en Texcoco. También vivieron por algún tiempo el religioso Motolinia, y el fraile Alonso de Molina quien escribió la obra cumbre “Vocabulario de la Lengua Castellana y Mexicana y Mexicana y Castellana” en el convento que se estaba edificando en Huexotla;  el fraile Jerónimo de Mendieta, conoció la lengua náhuatl, se dice que fue en ella tan elocuente que lo buscaban los indígenas, pero en el castellano era tartamudo.   Su gran mérito es haber escrito la “Historia Eclesiástica Indiana” por mandato de la Santa Sede;  reunió toda la información suficiente acerca de la sociedad novohispana en la etapa de evangelización y expansión religiosa.   
 

18 Antonio Domínguez O., ob. cit., pp. 279-280


19 Corriente mística europea de los siglos XVI y XVII que perseguía la iluminación interior y profunda, inspirada directamente por su Dios católico. 

En la sierra de Texcoco, los franciscanos le agregaron Santa María al nombre del pueblo de Tecuanulco, suceso que se repitió en toda la Nueva España y que era la etiqueta de la catequización a los naturales;  implantaron también como forma de educación evangélica, las danzas de los moros contra cristianos y las primeras pastorelas con la música de las chirimías y teponaxtles. En este lugar ocurre una de las primeras epidemias de cólera y viruela importadas de Europa, la que posteriormente se repetiría en La Purificación Tepetitla.   



La evangelización por el clero regular y posteriormente por el clero secular20 estallaba en dos sociedades de diferente lengua, muy lenta comprensión y espinoso ajuste, a través de un gran número de procesos de instrucción y prácticas sociales, destacándose perfiles empíricos de comunicación y de saber peculiares que se instituían entre los misioneros y los antiguos habitantes de Mesoamérica. 
 

20 El clero secular tenía una posición elevada en la Santa Sede (Italia), principalmente, este grupo era educado en los seminarios conciliares, y se encauzaba a la asistencia de los pueblos a través de impartir los sacramentos, su trabajo principal era en las parroquias. 

EL VIRREINATO  
En 1534 inicia el Virreinato por disposición de Carlos V, Cortés además de contar con buenas cantidades de esclavos21, viviría del tributo de Texcoco. A su muerte, los impuestos se entregarían a la orden de los agustinos, lo que persistió hasta su abolición en 1542 junto con la encomienda.  Hay un nuevo reordenamiento jerárquico y de dominio, y un sincretismo entre la cultura mesoamericana y la europea; surgen por ejemplo, unidades productivas que se convertirían en las haciendas españolas y que requirieron de la mano de obra del indígena para el trabajo rudo, como cuidar el ganado y la labor del trigo peninsular.  
Debido a la lenta recuperación de la ciudad de Tenochtitlan, un gran número de familias españolas decidieron albergarse también en Texcoco, además de que era un paso estratégico hacia Tlaxcala y Veracruz, lo que favoreció el aspecto comercial.  De esta manera en los centros ceremoniales prehispánicos se construyeron las casas para los conquistadores, las capillas abiertas, los conventos y los templos.   



Desde la época de la colonia empezaron a surgir pequeñas empresas de transformación europea como molinos de trigo, tejidos e hilados, y talleres de vidrio soplado, los cuales estaban organizados como talleres; la extracción de azufre continuaría, para la elaboración de la pólvora22.  Ya en el virreinato se inicia la cría de cerdos y ganado, que con la tala desmedida de árboles para el carbón y las construcciones de los españoles, así como la reducción en el nivel del Lago de Texcoco, contribuirían a transformar el paisaje y la ecología de Texcoco.  Esta producción principalmente se destinaba al mercado local y en menor medida a la ciudad de México.  Seguramente el medio de comunicación siguió siendo la navegación en los tres puertos que existieron en Texcoco.  
En 1539 siendo ministro el Conde de Tendilla en Texcoco, les permite a los antiguos texcocanos fundar el pueblo de San Simón; y Don Fernando Pimentel, descendiente de los reyes de estas tierras, gobierna Texcoco de 1554 al 1562;  por petición de éste, Carlos V y la reina Doña Juana le conceden el 9 de septiembre de 1551 por Cédula Real en Valladolid, España, el escudo de armas, ordenando que el pueblo de Tezcuco se llame e intitule la Ciudad de Tezcuco. También en esos años, Carlos V concedió al pueblo de la Resurrección su escudo de armas y se concluyen a finales del siglo XVI algunos conventos: el de San Luis Obispo en Huexotla; y el de San Miguel Arcángel en Huexotla y Coatlinchán.   



Nace en 1578 Fernando de Alva Ixtlixóchitl, quien estudió en el Colegio de Santa Cruz Tlatelolco, fue historiador descendiente directo del reinado de Texcoco, escribió la Sumaria relación de todas las cosas que han sucedido en la Nueva España y de muchas cosas que los toltecas alcanzaron.   
Como un síntoma de la permanente lucha por la posesión de la tierra en todo el país, en Texcoco la población indígena y mestiza perdía su autosubsistencia, además de perder también la autoridad local y pasar a funcionarios españoles ligados a los latifundistas o siendo ellos mismos; estos desposeídos conformaron poblaciones como San Jerónimo Amanalco23 y otros,  solicitaron al reino español la restitución de sus tierras, como sucedió con la autorización del Virrey de la Nueva España  Luis de Velasco,  que permitió habitar la sierra en el poblado de Santa Catarina en el norte del municipio,  donde se ratificó por Cédula Real en 1609 los derechos de las tierras a los naturales; o lo ocurrido con la comunidad de San José Texopa que fue entregada a Don Fernando Yipochtli Flores; lo mismo pasaría con la posesión de tierras de Santiago Cuautlalpan. Estos procesos eran las formas de contener la conformación y establecimiento de los latifundios en estas planicies.  
Asimismo,  la agricultura era un recurso económico importante para la iglesia y aunque estaba prohibido, en la realidad poco o nada ocurriría para evitar que el clero enajenara bienes inmuebles; este proceso paulatinamente conformó una aristocracia entre los latifundistas, administradores y religiosos, reflejando el triunfo del modelo económico español.  

23 Archivo General de la Nación, Hacienda, Grupo Documental 8, Vol. 674. 



En la iglesia de Texcoco, se fundaría la Cofradía de la Preciosa Sangre de Cristo24  en 1713, estas cofradías fueron las antecesoras de Salubridad y Asistencia Pública en el país; fueron principalmente organizaciones de artesanos para apoyar diversas acciones de beneficencia; en la actualidad todavía queda el antecedente, ya que perdura una celebración en la comunidad de San José Texopa, el 1 de julio.  En la sierra del municipio, las comunidades indígenas permanecían conservando la lengua náhuatl, pero la conquista espiritual finalizaba, ya que su triunfo lo evidenciaba la expansión de construcciones eclesiásticas en todos los pueblos del municipio.  
En 1786, el Virrey de la Nueva España, el Conde de Gálvez ordenó un censo, ejecutado por el Teniente Coronel Antonio Bonilla, capitán del regimiento de Dragones de México, y registró en Texcoco un vecindario de quinientas setenta familias de indios y de quinientas cuarenta y una de españoles, mestizos y pardos.   Comenta que en el Amanal de la Plaza de   

24 Archivo General de la Nación, Bienes Nacionales, vol. 444, exp. 4, fojas 282

San Antonio, se localizaron vestigios y casillas arruinadas de tierra y adobes llamados Maculican, que se dice fueron los palacios de Cacamatzin.  
Hay otra plaza de San Antonio, que cuenta con pila y su primer frente del sur lo ocupa la parroquia y convento de San Francisco; el del norte se compone de algunas casas bajas  pequeñas de adobe; al este se localiza la iglesia que llaman del Hospital y un corto número de accesorias; y al oeste lo desfiguran las arruinadas casillas de Maculican; hay tres viviendas altas con convento y hospital denominado San Juan de Dios.   
La mayoría de la gente se dedicaba a fabricar sombreros, tejidos de algodón y lana.    También se usaba el torno para el hueso y el marfil; se beneficiaban salitres de buena calidad para la Real Fábrica de Pólvora.   Hubo moreras y frondosos olivos y viñas.   Cabe subrayar que había una administración con aduana y registro; y una acordada25 para controlar el pago de impuestos de lo que llegaba y se fabricaba en Texcoco, porque era todavía el paso de la región de Tlaxcala, Puebla y Veracruz.   

INDEPENDENCIA  
Es importante comprender la situación política prevaleciente en México en ese entonces,  ya  que  se encontraba todavía bajo el dominio y orden de la Corona Española con Fernando VII.  En la jerarquía se encontraba en todo el país un criollo26 cosmopolita, rico, europeizado que conformaba la aristocracia de la Nueva España, y “tenían una desconfianza instintiva por las instituciones republicanas y preferían la monarquía constitucional por su interés en el mantenimiento del orden...”27.   
 

25 La acordada era un tribunal que definía los acuerdos administrativos y de gobierno en el municipio. 26 “Aunque en algunas ocasiones se encontraba entre ellos algún indígena o un miembro de las antiguas castas”, así lo explica D. Sims, Harold, La Expulsión de los Españoles de México (1821-1828), México, FCE, p. 11. 27 D. Sims, Harold,  La expulsión de los españoles de México, 1821-28.  Méx.,  Lecturas Mexicanas 1985. pág. 11 
 
            

Fachada Casa del Constituyente hoy Centro Cultural Regional de Texcoco  -  Texcoco centro  

En el nivel inferior de esta jerarquía había una gran masa de mayoría indígena y mestiza que sería arrastrada “…a la lucha y convirtieron a México en un amplio campo de batalla...”28, aprovechado por otros grupos de nuevos aristócratas que querían “…ocupar los cargos que estaban en manos de estos (los criollos cosmopolitas), pero tenían buenas razones para temer conspiraciones españolas..., así como a los agentes de Fernando VII…”29.    Por estos y otros detonadores sociales además de las ansias de unos grupos de aristócratas,  se hacía necesario desligarse de la Corona Española, sin embargo cuando estalla la Independencia en Guanajuato, el cura Hidalgo salió con el estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe en una mano y entre sus exclamaciones gritaría: ¡Viva Fernando VII!  
Al aproximarse la independencia,  se tiene el registro de una acordada30 que se instaló en Texcoco y que tenía a su cargo parte de Tlaxcala y la región nororiente de la Cuenca de México desde 1798.  

 28 D. Sims, Harold, ob. cit. p. 10 29 D. Sims, Harold, ob. cit., p. 11 30 Acordada, vol. 15, exp. 8, fojas 105, Archivo General de la Nación. 
 
Durante estos tiempos se tienen también rastreados los siguientes sucesos; en 1811 hurtan 189 reales de la administración de Texcoco los insurgentes31; en 1813 existe una notificación del permiso a Manuel Carrillo (indígena) para “que pueda andar a caballo en Texcoco”32. En 1822 Texcoco es testigo de la muerte de la capitana amazónica Manuela Medina33 quien dirigía el ejército insurgente y que era muy apreciada por Morelos.   En el mundo del arte destaca Felipe Santiago Gutiérrez (1824-1904), ilustre y brillante pintor texcocano que estudió en la escuela de San Carlos.     



Cuando concluye la etapa de la Independencia de México, se dice que había un sentimiento popular para la expulsión de los españoles que todavía vivían en el país, que sería aprovechado por Agustín de Iturbide que lidereaba el naciente Imperio Mexicano,  echándoles la culpa de una conspiración en su contra en 1823 y permitiendo que un grupo denominado nativistas, alcanzaran posiciones políticas prominentes en este gobierno en 1827 y que simultáneamente preparó la expulsión de los españoles.   
Mientras en Texcoco el 1 de Febrero de 1827 se constituyó la capital del Estado de México que duraría poco tiempo; y el  14 de febrero se declararía nuevamente ciudad a Texcoco,  donde se sancionaría la primera Constitución Política del Estado de México, se dice que en ese tiempo en el municipio, la salubridad era deficiente, el alumbrado casi nulo, los edificios viejos y deteriorados, había pocas escuelas y las rentas eran elevadas.                                


31 Alcabalas, vol. 233, exp. 71, fojas 283, Archivo General de la Nación. 32 Alcabalas, vol. 433, exp. 70 fojas 282, Archivo General de la Nación. 33 El testimonio es del realista Armijo que dice que encontró en el Archivo General de Morelos, y refiere que es originaria de Texcoco y se gana el grado de Capitana y muere el 2 marzo de 1822, sin embargo la consumación de la independencia ocurre el 27 de septiembre de 1821. 

En este siglo XIX en Texcoco, aún con la expedición de las Leyes de Reforma, las prácticas sociales y religiosas sufrían de  estigmas, como ocurrió con  Don Francisco Jaspeado Cortés, a quien por su suicidio, la Iglesia le quitó el derecho a ser enterrado en el Campo Santo, por lo que su familia le erigió un mausoleo dentro de su propiedad.  
Las tensiones sociales continuarían en el naciente Estado de México y en el país,  un ejemplo es  el  caso  de Mariano Esteva que fue Gobernador por seis  días  y que  hizo  un llamado a los hacendados para que moderaran sus apropiaciones de tierra; sin embargo a partir de 1848, los campesinos de Teotihuacan y Otumba se sublevaron en una guerra de castas que se extendió hasta Texcoco y Tulyehualco interviniendo el ejército federal. Don Julio López se levantó también en armas contra el ya gobierno republicano en Chalco y  Texcoco en contra de los hacendados.   



El 14 de Noviembre de 1861, se le otorga el titulo de Texcoco de Mora, en honor al Doctor José María Mora (1794-1850), constituyente del 27, que participó activamente en el proceso  de la Independencia y la República.     Por   si  fueran  pocos  los   acontecimientos malos en la nación en este momento, ocurre la intervención de los franceses y en 1867 en Texcoco en la comunidad de La Resurrección se da un enfrentamiento en San José Texopa, entre el ejército invasor y las fuerzas mexicanas comandadas por el General Mucio N. Maldonado quien ganó la batalla.    

REVOLUCIÓN MEXICANA  
Porfirio Díaz inicia una dictadura que abarcó de 1877 a 1910. En Texcoco en 1884,  el General Manuel González propietario de la Hacienda de Chapingo,  arrebataría parte de las propiedades y el monte del pueblo de Santa Catarina, siendo un ejemplo de las tensiones generadas en la época del porfiriato.   En la región texcocana perduraron y se constituyeron las haciendas la Blanca (Resurrección); el Molino de Flores;  la Concepción (Chapingo);  la Hacienda de Santa María Tlalmimololpan  en Cuautlalpan; la Hacienda de Santa Cruz Prado Alegre en Chiconcuac; la Transfiguración Atenco “La Chica”; y las haciendas de Santa Isabel Iztapan y San Miguel Coyotepec “La Grande”.   Las enormes extensiones que acapararon las haciendas con las tensiones sociales que esto generaba, fue uno de los detonadores de la Revolución Mexicana. El hacendado pasea la vista a su alrededor y dice: toda la tierra que puedo ver es mía. Esta escena imaginaria, podía ocurrir en todas las regiones de nuestra entidad.   

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